Ya previamente había jugado contra Takechi, amigo de Lilian y Carlos (amigos que hicimos en Córdoba), donde los dioses del ajedrez me favorecían, 2-0. Un par de meses después, en una charla con el buen Noala Guerra (anfitrión en las tierras de Tulúm), cuándo andábamos entretenidos haciendo bodysurf, salió la pregunta -Cervantes, ¿qué es lo que traes en la mochila?- y entre todo lo que traigo salió el ajedrez, luego de unos minutos, se pactaron las partidas de ajedrez regresando a casa.

Comenzó la primer partida, Yo con esos nerviosismos de torneo, cuándo no conoces al rival y te emocionas por saber qué te tocará jugar; blancas fue lo que me tocó luego del sorteo común que se hace con los peones, comenzamos, llegado el medio juego hay una oportunidad de cambiar Damas, con una ligera ventaja acepto el cambio (entre la charla de la partida, me comentaba Noala que se siente muy cómodo cuándo las Damas ya no están en juego), al final de la partida la victoria fue para la visita.

El segundo round fue mucho más mesurado, ahora Yo con negras, Noala ya no quiso cambiar Damas, ofrecí un par de cambios, intenté llegar a una posición de tablas pero no se pudo, el resultado esta ocasión fue para la casa, con esto ya se estaba jugando el derecho a tener la bandera del ganador en el remolque, hubo un descanso en el día. Al llegar la noche, llegó el tercer encuentro, con té chaí como hidratante nos internamos en la que fue una partida de larga duración; hasta las 4 de la mañana se decidió quién ganaba, en este caso fue el único jaque mate realizado (todas las demás partidas hubo rendición), contento me fui a dormir pero sabía que esto no había acabado aún, o reafirmaba en el cuarto juego la victoria o se iba a empate la serie.

Llego la cuarta y última partida, Noala cambia a peón Dama en la apertura, entramos a un medio juego cerrado, Yo con caballo y Alfil, él con pareja de alfiles, me sentía muy cómodo, cerrando espacios, mi caballo andaba con cierta libertad, preparando romper por flanco rey pero, del otro lado se amenazaba entrar con torre y Rey, reforcé con torre. Un mal cambio de pieza, una celada mal hecha y el equilibrio se rompió, Noala con serenidad y paciencia comenzó el ataque, finalmente en una carrera de peones por coronar, al mío le faltó gas para llegar (y protección), la rendición llegó y así el 2-2, se pactó un empate bien merecido, se firmaron cada una de las papeletas y nuestra satisfacción por haber jugado a un buen nivel.

Qué bueno que traigo mi ajedrez, con gusto retaré al siguiente ajedrecista que aparezca en el camino.


La concentración se ponía en ocasiones difícil, unos tábanos nos merodeaban y si te descuidas ellos no perdonan.

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Acerca de Mochila Rodante

Somos un grupo de locos preocupados por una movilidad inteligente en México, incorporando el uso de la bicicleta y, por supuesto, caminar. Defendemos firmemente la idea de que las buenas causas deben ser cultivadas y promovidas; razón por la que recorremos México buscando que : "Observemos al mundo desde un nuevo punto de equilibrio"

Un comentario »

  1. Paloma dice:

    A tu regreso te invito un Chai en mi casa y sirve que tienes ese juego pendiente con mi papá, va? 😀

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